Jaclin Campos – 4/19/2007
CÓMO UN GRUPO SE TORNÓ EN IGLESIA HABLANDO EL LENGUAJE DE LOS JÓVENES
Estrategia:
|César Matías, de 24 años, y Eneas Núñez, de 21, se cuentan entre esos casos. César visitó el Círculo para complacer a un amigo que estaba de cumpleaños y se sintió tan a gusto que hoy, seis años después, considera a los demás miembros como una familia. Eneas, quien se congrega hace apenas un año, tiene una visión similar. Buscó a Dios “por necesidad”. “Llegó un punto en que me sentía incómodo hasta conmigo mismo”, confiesa. Entonces le hizo caso a la amiga del colegio que siempre le predicaba y que lo invitó a la comunidad donde hoy forma parte, como César, del equipo que produce todo el material audiovisual de la iglesia.
Pero no todos los miembros de esta comunidad juvenil dieron sus primeros pasos detrás de Jesús en este ambiente. Otros llegan insatisfechos con la incomprensión que -¿quizás por la brecha generacional?- sienten en otras congregaciones. Katherine Guerrero, de 22 años, lo testimonia: “Yo quería hacer muchísimas cosas para los jóvenes y no encontraba apoyo. En el Círculo yo me sentí como que yo puedo hacer algo para Dios”. Ahora integra un grupo de da seguimiento a los nuevos creyentes.
Violiza Inoa creció bajo el cobijo de un hogar cristiano, igual que Lisbeth Méndez. Ahora, unidas a un grupo de contemporáneos que desean superarse espiritual y personalmente, cuentan que han aprendido a vivir combinando su libertad con un buen testimonio. Además, predican su fe y ayudan a otros en necesidad, como muestra el proyecto comunitario que, junto a creyentes estadounidenses, el Círculo levantó en Cotuí. Allí, 230 niños reciben educación hasta cuarto año de primaria y sus familias son orientadas sobre diversos temas.“A veces como joven uno va creciendo en su mismo círculo sin ver lo que hay alrededor, eso (el trabajo comunitario) te ayuda a valorar más las bendiciones que Dios te ha dado”, dice Lisbeth.
Noelia Pinto es argentina y reside en el país hace seis meses, cuando se casó con Fausto. Por su experiencia, cuenta que el Círculo, que en Argentina sería visto como una iglesia normal, aquí es considerado un caso “raro”.Pero más allá de las diferencias entre ésta y otras congregaciones, la misión, según sus líderes, consiste en alcanzar personas que se transformen en discípulos de Cristo y se reúnan en una comunidad de fe y amor. Para cumplirla, no deben olvidar el consejo del Apóstol Pablo: “Que nadie tenga en poco tu juventud”.
ACTIVIDADES
Y, entonces, ¿qué hacen?
Una iglesia que no se congrega no es tal. El Círculo Juvenil (www.circulojuvenil.com) lo hace cada domingo a las 7:30 de la noche en su local de Plaza Metropolitana (av. Kennedy esq. Ortega y Gassec), en la avenida George Washington número 2, El Cacique. Para “ubicar” mejor a los nuevos creyentes sobre el significado de seguir a Jesús, se realizan estudios bíblicos: en Carmel (Gustavo Mejía Ricart), los sábados a las 6:00 de la tarde; y en el Club Líbano Sirio Palestino, los domingos a las 5:00 y a las 6:00 de la tarde.Y es que, como dice Fausto, “el fin de toda persona que acepta al Señor es ser un discípulo de Cristo, que aprenda a vivir como él”.El verano lo dedican a las misiones, pero las actividades no se limitan a las típicas iniciativas de toda congregación: el Círculo Juvenil organiza conciertos y el año pasado realizó por primera vez y con el apoyo de la Federación de Surf, un evento en Cabarete para alcanzar a los surfistas.
Tomado de: www.listindiario.com
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